Alex Anwandter en Movistar Arena: El gran templo de la memoria y la pista de baile

2026 ha quedado registrado como un hito fundacional en la biografía de Alex Anwandter por múltiples coordenadas temporales. El artista celebró dos décadas de trayectoria ininterrumpida, un hito de longevidad que coincidió además con dos aniversarios emblemáticos de su catálogo solista: el décimo aniversario del aclamado Amiga y los quince años de Rebeldes. Ante un Movistar Arena completamente agotado, el concierto adquirió una densidad histórica particular, condensando la memoria de la música popular chilena contemporánea bajo una premisa que sus seguidores han abrazado como un código de vida: el arte irrenunciable de bailar y llorar en colectividad.
Durante el tramo final del espectáculo, el propio Anwandter reconoció con naturalidad no ser proclive a los balances grandilocuentes. Sin embargo, contextualizó estas dos décadas de carrera como el fruto de una comunión con una audiencia fiel que ha madurado, mutado y expandido junto a él desde sus primeros pasos en Teleradio Donoso, transitando por el breve catálogo de Odisea, hasta consolidar su estatus definitivo como solista. Más que un despliegue de egolatría, el festejo se articuló como un gesto de gratitud hacia la comunidad que ha sostenido su discurso estético.
La dirección de arte de la jornada respaldó esta narrativa conceptual. Con una escenografía inspirada en la estética televisiva chilena de las décadas de 1970 y 1980 —dominada por tonos sobrios, tipografías retro, voz en off y un tratamiento de cámaras que simulaba el grano analógico de la época—, el show operó como una reinterpretación de los arquetipos de la cultura pop nacional e hispanoamericana, conectando de inmediato con la memoria emotiva de los asistentes.
El arranque de la noche fijó la declaración de principios: las primeras notas de «Bailar y Llorar», clásico de Teleradio Donoso, establecieron el hilo conductor del espectáculo. Le siguió «Casa latina», único guiño a su etapa como Odisea, completando el mapa genético de su evolución previa. La transición hacia su era solista llegó con una interpretación majestuosa de «Amiga», desatando una efervescencia que se mantuvo intacta durante las dos horas y media de presentación.
Uno de los puntos más altos del concierto radicó en el peso de sus invitados. La aparición de Gepe sobre el escenario para reflotar el proyecto Alex & Daniel con «Mundo real» propició un momento histórico. De igual relevancia fue la llegada de Martín Del Real, excompañero en Teleradio Donoso, quien junto al bajista y al baterista Juan Pablo Wasaff concretó una reunión casi completa de la banda para ejecutar «Éramos Todos Felices».
La alineación de colaboraciones continuó elevando la vara conceptual del show. Roberto Márquez, voz emblemática de Illapu, se unió en «Cordillera» para intensificar el calado político del repertorio. Más adelante, Ángel Parra aportó su guitarra primero en una lectura acústica y desnuda de «Shanana», y posteriormente en una versión en banda completa de «Vanidad» que remató con un solo ovacionado por todo el recinto. Hacia el cierre de los cruces, Juliana Gattas (Miranda!) tomó el escenario para interpretar «Maquillada en la cama» y posteriormente sellar a dueto una de las ejecuciones más explosivas e impecables de «Siempre es viernes en mi corazón» de las que se tenga registro.
El recorrido por su catálogo no escatimó en instantes de alta emotividad. Piezas como «Manifiesto» —ejecutada en solitario al piano—, «Intentarlo todo de nuevo» y «Tormenta» provocaron coros multitudinarios que dieron cuenta de la trascendencia de sus canciones. La energía desbordada al sonar «Rebeldes» confirmó el lugar que el compositor ocupa en la banda sonora de más de una generación.
Asimismo, Anwandter dio amplio espacio al sonido de su trabajo reciente. Cortes de Dime precioso y El diablo en el cuerpo transformaron la arena en un club nocturno de gran escala, donde un sofisticado diseño de iluminación guió la transición hacia pulsiones electrónicas y ritmos de house. En esta sección destacaron interpretaciones de «Mi vida en llamas» —con la participación vocal de Celeste Shaw—, «Precipicio», «Gaucho» y «Paris, tal vez?».
Un momento especialmente celebrado por la fanaticada fue la inclusión de «Tatuaje» respetando el arreglo e intensidad del álbum Rebeldes (2011). Un gesto valorado considerando que el músico ha expresado en diversas ocasiones la dificultad vocal que exige la pieza, reservándola habitualmente para formatos reducidos. En esta oportunidad, la interpretación en banda completa generó uno de los picos de mayor comunión entre el escenario y la audiencia.
El desenlace del concierto reafirmó la jerarquía de Alex Anwandter dentro del pop en español. La secuencia final compuesta por «Locura», la icónica «¿Cómo puedes vivir contigo mismo?» y «Amar en el campo» provocó una catarsis masiva que culminó con «Toda la noche». Fue la consolidación definitiva del show más ambicioso en la historia del artista: un hito que celebra dos décadas de canciones y confirma que, en la cultura popular chilena, el baile y la melancolía continúan siendo un espacio de encuentro colectivo.
Setlist de Alex Anwandter en Movistar Arena:
1. Bailar y llorar (Teleradio Donoso)
2. Casa latina (Odisea)
3. Amiga
4. Traición
5. Mundo real (Alex & Daniel, con Gepe)
6. Éramos todos felices (Teleradio Donoso, con Martín del Real)
7. Cordillera (con Roberto Márquez de Illapu)
8. Manifiesto
9. Shanana (con Ángel Parra)
10. Vanidad (con Ángel Parra)
11. Granada (Teleradio Donoso)
12. Intentarlo todo de nuevo
13. Tormenta
14. Que se acabe el mundo, por favor
15. Rebeldes
16. Maquillada en la cama (Juliana Gattas solo)
17. Siempre es viernes en mi corazón (con Juliana Gattas)
18. Mi vida en llamas (con Celeste Shaw)
19. ¿Qué piensas hacer sin mi amor?
20. Precipicio
21. Unx de nosotrxs
22. Ahora somos dos
23. Gaucho
24. Paris, tal vez?
25. Tatuaje
26. Locura
27. ¿Cómo puedes vivir contigo mismo?
28. Amar en el campo (Teleradio Donoso)
29. Toda la noche
