Aitana en Chile: Cuando el azul se convirtió en un color cálido

por Javiera Sepúlveda
La consolidación de Aitana como una de las superestrellas incontestables del pop en español sumó un nuevo y brillante capítulo en el Santander Arena. Con entradas totalmente agotadas y una masa de fanáticos que bordeaba el delirio, la cantante española aterrizó en suelo chileno para desplegar el Cuarto Azul World Tour, un espectáculo deslumbrante donde la pulcritud coreográfica, la propuesta audiovisual de alto impacto y un diseño de producción digno de videoclip sumergieron por completo a la audiencia en su universo estético.
La travesía dio inicio con «6 DE FEBRERO», pieza angular de su reciente álbum CUARTO AZUL (2025), para luego encadenar la inmediatez de «SEGUNDO INTENTO» y «DUELE UN MONTÓN DESPEDIRME DE TI». No obstante, entre el estallido de luces y sintetizadores, la artista también abrió espacio para la nostalgia con «NO TE HAS IDO Y YA TE EXTRAÑO», rescatada de 11 RAZONES —la placa que motivó su histórico debut en el país—. Esta transición no solo conectó las distintas capas de su discografía, sino que puso en perspectiva la vertiginosa evolución conceptual de su carrera.
Haciendo honor a la dirección artística del álbum, la escenografía transformó el escenario en una intimista y conceptual habitación bañada en profundas tonalidades azabache y azuladas. Aitana y su elenco de bailarines hicieron un uso impecable del espacio, ejecutando complejas rutinas de baile que destacaron por su energía, precisión y una actitud atrevida que desató ovaciones unánimes, especialmente durante la interpretación de la contagiosa «MI AMOR» y la magnética «EX EX EX».
Más allá del despliegue técnico, la velada reservó momentos de genuina calidez. Durante la interpretación de «DESDE QUE YA NO HABLAMOS», la catalana rompió la distancia con la audiencia para recibir una serie de regalos y pancartas desde la primera fila. Entre los obsequios destacaron dos figuras caracterizadas con atuendos de huasa y caporal; al consultar sobre su significado, el público le explicó que eran trajes típicos alusivos a las Fiestas Patrias, regalándole un divertido e inolvidable intercambio cultural con sus seguidores chilenos.
El clímax del repertorio no escatimó en himnos generacionales, destacando la ovacionada «MON AMOUR (REMIX)», corte que en su momento terminó por catapultarla al oído masivo y a los primeros puestos de las listas internacionales. Hacia la recta final, la intensidad parecía haber alcanzado su techo con «CONEXIÓN PSÍQUICA»; sin embargo, la española guardaba un último golpe de efecto: junto a todo su equipo en escena, desató la fiesta definitiva al ritmo de «SUPERESTRELLA», haciendo retumbar cada rincón del recinto con una multitud que cantó y bailó sin tregua.
Con la mirada puesta en su próxima parada en Buenos Aires, el paso de Aitana por Santiago dejó al descubierto un crecimiento incontestable. Al comparar el despliegue y la escala de esta noche en el Santander Arena con su primera visita al Teatro Caupolicán, queda claro que no solo estamos ante la consolidación de una artista en la cumbre de su poder convocatoria, sino ante el reflejo de un público que ha madurado y abrazado cada una de sus transformaciones.
